Vocero de la Comunidad Colombiana Canadiense de Ottawa y Gatineau

Diciembre 2002 AÑO 12    No. 68

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COMUNIDAD COLOMBIANA CANADIENSE DE
OTTAWA Y GATINEAU


Junta Directiva

Presidente: José Luis Parra
Vice-pres.: Juan Weist
Secretario: Mauricio González
Tesorera: Astrid Lozano
Vocales: Julia Elena Buitrago
                Alicia Valenzuela
                Myriam Willis
                Manuel Díaz
                Luis Jorge Lafaurie
Revisor Fiscal: Carlos Vivas

CONSEJO EDITORIAL José Luis Parra
Astrid Lozano
Mercedes Roa
 Contáctenos: cocolot@canada.com
P.O.Box 53030 Ottawa, ON
K1N-1C5
INDICE
  1. Pintores colombianos en Ottawa
  2. Editorial
  3. Ayudemos a nuestros ancianos
  4. La migración y la salud mental
  5. Una comunidad que camina
  6. Colombia Tierra mía
  7. Deportes
  8. Cuento "Goyo"
  9. La comunidad colombiana, Una Comunidad Viva


Feliz Navidad y un próspero Año Nuevo
Les desea la Junta Directiva de la Comunidad Colombiana Canadiense de Ottawa y Gatineau


PINTORES COLOMBIANOS EN OTTAWA
  "El Portal" de Silvia Barrientos de Salgado (Foto cortesía de Elizabeth Galindo de Bloch) El Pasado 8 de Noviembre en el número 350 de Albert St., se llevó a cabo la exposición "Expresiones", organizada por la Embajada de Colombia en Ottawa. En ella participaron 10 colombianos residentes en Ottawa. Los cuadros presentados reflejaban la cultura y el paisaje colombianos, de igual forma que el colorido de las flores ambientaba nuestro clima primaveral.

Editorial

CONTINUAR

En el Editorial de nuestra anterior edición informaba que el Director de este medio había sido amenazado por alguien; pues bien por tal hecho el periodista Eduardo Luque finalmente tomó la decisión de no continuar con nosotros. Su paso fue importante para el progreso de este medio que lleva mas de doce años comunicando a la Comunidad Colombiana de la región, indudablemente que nos hará falta, los cambios en diagramación y contenido fueron importantes, la libertad de manejar este medio escrito fue mas que suficiente y siempre contó con mi personal respaldo, siempre estuve convencido que no me equivoqué al ofrecerle la dirección del Hola Colombia. Lástima que no hubo mayor pronunciamiento de la Comunidad, se pronuncio al respecto, ni para bien o para mal, se amenaza a alguien y todos permanecemos no propiamente solidarios.

En todo caso debemos Continuar, somos la única comunidad latina en está parte del Canadá que cuenta con un medio escrito, ni siquiera las comunidades organizadas de México, Venezuela y Nicaragua tienen su periódico. Muchos factores influyen para que un medio escrito desaparezca, el económico, la falta de escritores, y ausencia de destinatarios, pero para nuestra fortuna contamos con todo lo anterior y en cada edición aumentamos el tiraje , pues crecemos y crecemos , por eso seguiremos, tenemos derecho a comunicarnos.

Llega la hermosa época de fin de año, y con ella las ya tradicionales celebraciones de la Fiesta de despedida del año y la Novena de Navidad para los niños. Este año la Junta directiva en pleno tomó la decisión de que los dineros que se recauden de la fiesta sean destinados a una obra social en Colombia; recibimos dos propuestas y decidimos dividir el producido entre los ancianatos de Cogua en Cundinamarca y Paipa en Boyacá. Todos somos testigos excepcionales que en nuestra patria el trato que de da a las personas de la llamada tercera edad no es similar al que reciben los seniors en este país, por eso cualquier ayuda que llegue a los ancianitos colombianos olvidados en la provincia seguramente será mas que bienvenido y destinado a suplir sus necesidades. Hemos ideado los medios para garantizar que lo que ustedes aportaran al comprar la boleta de entrada, la comida y las bebidas sea destinado a hechos reales y concretos, presentaremos el próximo año por este medio y por nuestra página de Internet las pruebas que demostrarán el destino final de esos dineros.

Por ahora lo mas importante es que ustedes queridos compatriotas nos acompañen masivamente, se diviertan como siempre con la alegría propia de nuestra raza y mucho mas al saber que estamos ayudando a quienes no tienen la oportunidad de compartir lo que nosotros tenemos y cuyo futuro es inseguro. Démosle la mano a Colombianos que seguramente soñaron con un mejor final para sus días.

En nombre de todos los miembros de la Junta Directiva deseamos enviarles un saludo especial para que reciban el espíritu de la Navidad lleno de amor reunidos en torno a nuestras costumbres, y que el próximo 2003 sea un ano de muchas realizaciones y en el que todas las esperanzas fijadas en ésta nueva tierra se cumplan para todos.

"FELIZ NAVIDAD Y PROSPERO 2003.
COLOMBIA NOS UNE"


José Luis Parra
AYUDEMOS A NUESTROS ANCIANOS

FIESTA NAVIDENA PARA AYUDAR A NUESTROS ABUELITOS EN COLOMBIA

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Foto Cortesía Martha Cubillos

La Fiesta Navideña que la Comunidad Colombiana celebrá este año será en beneficio de nuestros ancianos en Colombia. Los fondos recogidos se destinarán al Ancianato de Paipa-Boyacá y al Hogar Día de Cogua-Cundinamarca.

Acompáñenos en esta bella causa el 13 de Diciembre.

ANCIANATO DE PAIPA
Por María Luisa Vásquez

Foto cortesía de Andrés Vásquez

El ancianato de Paipa, Boyacá, o CASA DE LA TERCERA EDAD "RAQUELITA OCHOA", abrió sus puertas en el año de 1996 a casi medio centenar de ancianos como "hogar de día", solucionando en parte las necesidades físicas y espirituales de esos seres desprotegidos que vivían muy solos y muy tristes en sitios alejados del centro urbano.

Hoy en día este hogar funciona con un exiguo presupuesto que le da la Alcaldía municipal y con donaciones de personas generosas; pero los dineros recolectados no son suficientes para el sostenimiento de 60 personas en el hogar día, y para funcionamiento del internado y manutención de 8 abuelitos enfermos.

Es por la mencionada razón, que en estos momentos de angustia, apelamos a la generosidad y buen corazón de los colombianos residentes en Ottawa y Gatineau. Acordémonos que todos vamos para viejos y que haciendo caridad se hace patria!

Los invitamos a la fiesta del día 13 de diciembre en la Iglesia de St. Joseph , cuyo producido según decisión de la Junta Directiva, en pleno, de la Comunidad Colombiana Canadiense será para ayudar a los ancianatos de Cogua en Cundinamarca y de Paipa.

Animo pues, vamos a la fiesta!

LOS ABUELITOS DE COGUA
Por Astrid Lozano


Foto cortesía de Andrés Vásquez

En otra de nuestras hermosas poblaciones, un grupo de colombianísimos se esfuerza en mantener vivo un Hogar Día para los abuelitos más pobres del pueblo. La Asociación San Antonio de Papua, fundada en 1996, con paciencia y amor logro reunir dinero del Municipio para iniciar la obra de atención para los Abuelitos.

El Hogar Día de Cogua presta servicio a 32 abuelitos a los cuales se les brinda cariño, atención, comida, salud y recreación durante 7 días a la semana en horario diurno. Los abuelitos viven en la zona rural del municipio y pertenecen a los estratos uno y dos del SISBEN. Hasta ahora es un Hogar Día pero se pretende que algún día ofrezca también residencia a los abuelitos. Por ahora se organizan brigadas voluntarias los domingos para colaborar con la limpieza y mejora de las casas-piezas donde residen los abuelos.

Los abuelitos, en su mayoría viven solos y no cuentan con familia alguna que cuide de ellos. Algunos como don Luis Garzón, camina hora y media cada día para llegar al Hogar día y hora y media para regresar a casa.

Don LUIS, quien según su cedula de ciudadanía nació en 1900, ha obtenido premios al bailador en las fiestas de Chia y bien dicen que será por el ejercicio de cada día. Como no será ejercicio, si hasta cuando cerraron el Hogar Día por falta de dinero, don Luis al igual que otros abuelitos venían de sus veredas hasta el Hogar Día rogando que ese día si se abriera la puerta.

Gracias al arduo trabajo de voluntarios Hogar Día está actualmente funcionando. Cada mañana al llegar al Hogar Día, los abuelitos comparten un nutritivo desayuno.

Luego se hace un chequeo de salud que incluye control de presión arterial. Y claro que como jugar les gusta, muy prestos se disponen a la clase de gimnasia. Después vendrá la clase de aseo personal y luego la recreación. Después del almuerzo, la tarde se dedica a actividades de recreación y cuando hay trabajo muchos laboriosos ejecutan la hilanza de la lana de oveja que el padre Fernando Umaña envía desde su Hogar de muchachos.

El Hogar Día no recibe actualmente ayuda del Municipio, aunque en numerosas oportunidades se solicito a la actual administración. La Asociación San Antonio de Padua realiza colectas y muchas otras actividades para recoger lo necesario para su funcionamiento. Martha Cubillos nos cuenta "al comienzo era mas fácil, la gente donaba dinero, ropas, las tiendas proporcionaban mercados, pero hoy día con está situación tan difícil la gente ya no puede dar. A la fecha se deben recibos de servicios de varios meses y desesperadamente se intenta evitar el cierre."

Es así que la Comunidad Colombiana de Ottawa y Gatineau dedicara este año el producido de nuestra tradicional fiesta de navidad para los abuelitos que tanto necesitan en nuestra patria. Que este año con el espíritu de Navidad, compartamos nuestro bienestar con estos seres que tanto lo necesitan. Vamos Todos el 13 de Diciembre a la Fiesta de Navidad, Compartamos y Hagamos Patria.

Compartamos una Feliz Navidad con los abuelitos de Cogua y Paipa.


Foto cortesía de Martha Cubillos


La migración y la salud mental
Alicia Valenzuela, psicóloga

La migración es un fenómeno cultural ligado estrechamente a la supervivencia de los pueblos y al desarrollo y expansión de las culturas. Es un proceso dinámico que transforma no solamente la historia colectiva de las sociedades, sino también la vivencia personal del individuo.

Para el inmigrante el gesto migratorio conlleva una serie de renunciaciones y una redefinición constante de su identidad personal y cultural. Antes de quitar su país de origen, el inmigrante comienza a renunciar a un medio familiar, a la presencia de sus amigos y su familia, a un empleo, un estatus social, al clima, etc. Para poder tolerar todas estas pérdidas, él idealiza su partida sacando a relucir su coraje, la energía necesaria para hacer su vida afuera y el deseo de poder reservar una mejor suerte para los suyos (los que se lleva y los que quedan).

Desde que llega al país de acogida, el inmigrante debe ajustar sus percepciones a la realidad de la migración. Lo que él imaginaba no corresponde a sus aspiraciones y esperanzas. Además, no posee los medios para decodificar las informaciones, ni los comportamientos sociales de manera que pueda construir nuevas redes sociales. La realidad que él percibe no es la suya y se siente completamente extranjero y extraño. Está marginalidad lo pone en contacto con su propia fragilidad, sus miedos y deseos, sus inseguridades y su dolor.

El inmigrante no escapa a la problemática de la integración. Este proceso es vivido de diferentes maneras de acuerdo a la presencia de múltiples factores asociados. Por un lado están las condiciones personales: condición física y social, personalidad, origen cultural, situación de vida antes de la migración, condiciones migratorias. De otro lado están las actitudes de la sociedad de acogida: reconocimiento personal, social, profesional, apertura y posibilidad de permitir un espacio para recrear la cultura de origen.

El estrés que implica la migración puede ser atenuado, cuando las ganancias obtenidas por la integración a la sociedad, compensan las pérdidas y las renunciaciones. Un ejemplo de ello puede ser el caso de un individuo que deja su país voluntariamente, conoce el idioma del país de acogida, tiene una red de amigos, familiares y conocidos, obtiene un empleo y es reconocido por sus competencias.

El estrés propio a este cambio de país puede, sin embargo, aumentar y volverse intolerable cuando el balance entre la pérdida y la ganancia es negativo. Ejemplo de ello seria, un jefe de familia que tiene que huir rápidamente de su país por motivos de persecución política y debe dejar otros miembros de la familia en peligro o sin ayuda de ningún tipo. Él vive las secuelas de torturas o de violencias, no conoce el idioma, no tiene acceso a los servicios, ni soporte social, no consigue trabajo y no tiene una condición legal en el país. Entre estos dos ejemplos extremos, se pueden encontrar toda una multiplicidad de situaciones que pueden favorecer o minar las posibilidades de adaptación del individuo. De lo anterior podemos concluir lo siguiente:
  • El proceso de integración de un inmigrante a la comunidad de acogida presenta diversos desafíos y lleva a una redefinición constante de las percepciones y de la propia identidad.
  • La inmigración como tal no produce problemas de mal adaptación o de salud mental.
  • El concurso de diversas variables en el encuentro entre el inmigrante y la sociedad de acogida y la actitud que ésta tome frente al inmigrante, crean un contexto que puede prevenir la aparición de problemas o por el contrario desarrollar problemas de salud mental.

Una comunidad que Camina
Por Myriam Esguerra de Wills

En cada experiencia compartida en el camino de la vida hay guardada una riqueza de aprendizaje y crecimiento.


Caminata realizada el 20 de Octubre a Pink Lake en el
parque Gatineau. Foto cortesía de Roberto Angulo.

Caminar al lado descubriendo en el otro todo aquello que él es y que él posee, es descubrirnos a nosotros mismos y reconocer en nosotros esa dualidad que nos lleva a actuar algunas veces como dijo San Pablo: "hago lo que no quiero y dejo de hacer lo que quiero".

Es este un proceso que nos sensibiliza y hace florecer nuestra calidad humana. Descubrirnos mutuamente es aprender a destacar lo mejor de cada quien, reconociendo sus dones y sus aciertos y los dones y aciertos propios. Pero lo que nos hace verdaderos compañeros de viaje en está travesía de la vida es el comprender que todos tenemos fallas, que algunas veces equivocamos los caminos y 'hacemos lo que no queremos'.

La delicadeza y caridad con que nos apoyemos aceptando y comprendiendo nuestros equívocos y buscando la manera de enderezar caminos en comunidad, es lo más valioso que puede consolidarse en un grupo de personas unido por la fe, por una patria lejana que nos duele, por una bella lengua que nos interpreta y una experiencia de vida que nos ha hecho coincidir en este tiempo y en este lugar.

Trabajar en la construcción de una sociedad más justa y más humana, donde sea el amor la fuerza que nos impulsa, la intención y el propósito de nuestras acciones, es está nuestra tarea de hoy.

Asumirlo así, sintiéndonos protagonistas de la historia que estamos escribiendo en está nueva etapa que la vida abre a nuestro caminar, es el compromiso de cada uno de nosotros, Colombianos en tierra extraña, que buscamos consolidar una comunidad participativa constructiva y proactiva.

Una comunidad viva descubre, proyecta y construye a partir del aporte de cada uno, de opinión y creatividad contrastantes que son 'complemento' y no 'fragmento'. Una comunidad como tal, sabe combinar la mejor expresión individual, la más brillante idea, la opinión constructiva aunque divergente, el balance de aciertos, fallas y omisiones; combinar digo, en un todo nuestra diversidad, aprehendiendo unos de otros y llevando a cabo proyectos de unión, de crecimiento y beneficio mutuo y compartido.

Cada persona y todos somos únicos e irrepetibles, con una tarea específica e intransferible por realizar, cada quien a su propio paso y en la medida de su compromiso. Hagamos de este camino compartido una grata experiencia de vida que de frutos de VIDA y sea parte de la Colombia que todos anhelamos ver restaurada y en paz.


TALLERES INFANTILES

Los Talleres infantiles continúan realizándose exitosamente. En la foto, asistentes al taller realizado el 10 de noviembre en el Centro Comunitario Sandy Hill.

Para mantenernos en forma
Por Manuel Díaz

Con la época también llegan las exquisitas recetas de cocina, las golosinas las películas y la televisión junto a muchos pasatiempos, que forman parte fundamental del entretenimiento familiar mientras permanecemos en casa, más que de costumbre, toda vez que el frío la nieve y demás fenómenos atmosféricos que visitan durante está temporada el territorio canadiense por varios meses, hacen de la quietud su mejor aliado.

Lo digo por una buena cantidad de colombianos que aún permanecemos como espectadores de las actividades deportivas que por este tiempo nos ofrece cada año este país, bien por desconocimiento, pereza, impericia, falta de práctica o simplemente porque todavía no hemos desarrollado el gusto para realizarlos, y que obviamente no son menos difíciles e interesantes que los conocidos, ejecutados y disfrutados por nosotros cuando habitamos nuestra nación. Con el material humano que tenemos es cuestión de voluntad y tiempo, llegara el día, donde nosotros o nuestros hijos compitamos hombro a hombro con los canadienses aquellas prácticas suyas, que también requieren una buena dosis de habilidad y destreza.

Mientras tanto, habrá que poner a funcionar todos los músculos de nuestro cuerpo, más que los maseteros y los ópticos, como antes lo anoté, es cuestión de ánimo. Por ejemplo, para quienes aún no nos podemos defender patinando, aprendamos haciéndolo con la ayuda de nuestros hijos, hermanos o amigos, y traslademos el mismo a los diferentes escenarios que hoy implementan y condicionan de la mejor manera para la citada práctica, los cuales no dejan de convertirse en un verdadero pasatiempo y un buen ejercicio físico.

Los aeróbicos y demás movimientos corporales para el empleo muscular logrado en los gimnasios, son igualmente excelentes para mantenernos en forma, amén de otros similares que podemos realizar en casa, con los mismos beneficios si nos lo proponemos.

Bienvenido es, igualmente para quienes tienen la posibilidad de hacerlo dentro de espacios cubiertos y cerrados como es el caso del microfutbol, el basquetbol y otros deportes de conjunto; pues está sería la mejor forma para adelantar nuestra preparación con miras a participar dentro del torneo de soccer en la segunda división el próximo año.

Estas recomendaciones y todas las demás que incluyan el ejercicio muscular, van dirigidas a quienes hacen parte del seleccionado colombiano, a quienes aspiran presentarse a las convocatorias para ser escogidos dentro del mismo y en general a todos los hermanos nacionales que amen la practica del deporte.

Fiesta de Halloween

Foto Coresía de Max Bork,
"The Hoofbraushaus News"

117 personas se hicieron presentes en la divertida fiesta de disfraces realizada en el Rincón Latino y que incluyo la espléndida presentación del Ballet "Esmeraldas de Colombia".

GOYO

La tercera semana en Ottawa
Cuento.
Autor Alfonso Galvis,
Ottawa, Mayo, 1999

Los dos jovencitos se encontraban jugando con guante y pelota de béisbol, uno lanzaba y el otro recibía. Ya había pasado una hora desde la salida de clases, y no les importó que el bus escolar los dejara, como tampoco avisar por teléfono a sus casas, ni lo que opinaran sus compañeros, ni lo que dirían los maestros. No hacía frío, eran las cuatro y media de la tarde de un lunes al comienzo del otoño, aún con buena luz.

Se hablaban, pero sin entender lo que se decían, el lenguaje a señas era suficiente. Goyo recién comenzaba en la escuela, había llegado de Cuba tan sólo quince días antes, y entre las pocas palabras en Inglés que conocía, algunas se referían al béisbol, las había escuchado en la televisión americana, en casa de su tío José Fernando, quién tenía el privilegio de poseer un televisor con antena parabólica en la Habana, y con quién vivió desde septiembre del noventa y siete, un año largo de espera, mientras su madre conseguía la visa para traerlo de Cuba. La recompensa que recibía cuando sacaba buenas calificaciones en la escuela era ver partidos de las grandes ligas; y el castigo, la privación, a veces por semanas.

Lizaida apareció desde fondo del edificio y dijo a Goyo, "termina de una vez, nos vamos a casa, tenemos que hablar, ¿Cómo es esto de escapar del bus del colegio para quedarse jugando? Goyo respondió, "Mamá, este Canadiense en el único que lanza bien de cinco que he ensayado en el recreo, no podía esperar a mañana, teníamos que tirar unas pelotas, por favor, permítenos un rato más." Lizaida, que nunca había podido contrariar a su hijo cuando se trataba del deporte, le dijo, "bien, sólo quince minutos más" ya había aprendido que esa era la frecuencia de los buses municipales entre semana. Y dijo para sí, "en la Habana podría ser una hora, y además, el bus a reventar de sobrecupo, dejaré disfrutar al muchacho."

De pronto, la madre de Kevin apareció corriendo, jadeante; al ver a Lizaida sonrió y dijo algo que no entendieron, pero por la manera como miró al pequeño Kevin, desaprobaba el juego, que ya se había prolongado otros minutos. Fué rápido, lo tomó de la mano sin hablar, y sin despedirse se apresuraron a salir del campo de béisbol. Goyo dijo, "Qué barbaridad, porqué ese apuro, ¿Así son todos aquí?" ¿Qué tu dices? Eso es disciplina! Fíjate, el chico no alegó nada, si hubieses sido tu, qué alboroto el que hubieras armado", y enseguida desfilaron hacia la parada del bus.

Llegaron a un edificio en la calle Morisset, al oeste de la ciudad, de cinco pisos, sin ascensor, con ventanas pequeñas, escaleras estrechas, oscuro y oliendo a comida, donde una buena mayoría de los ocupantes son refugiados o desempleados.

Ya estaba esperando a Goyo su amigo Nicolás, del Salvador, quien al verlo gritó, "Goyo, Goyo, te perdiste de la pelea entre Michael y Jacinto, el Nicaragüense del 201."

Fueron derecho al apartamento 118 en el primer piso; Lizaida decidida: ni por un minuto lo dejaría salir con los amigos, alguna sanción tenía que aplicarle por lo que pasó, además, ya casi era hora de preparar la comida y Goyo debía pelar las papas, servir los refrescos, y poner la mesa, después lavaría parte de los platos. Lo que le había tomado acostumbrarlo a esa mínima colaboración! En la Habana, siempre hubo alguien para encargarse de los deberes hogareños, familiar o visitante, pero el 'niño'- así lo llamaban a veces aún con sus nueve años de entonces - no movía un dedo.

Después de cenar, Lizaida se pronunció,"Goyo, está noche y mañana no ves televisión, ni sales a jugar con tus amigos del edificio, es el colmo de la irresponsabilidad que te haya dejado el bus, eso no se puede repetir". Goyo dijo, "está bien, perdóname Mamá, no volverá a pasar", la miró apesadumbrado y se retiró a su habitación, tendiéndose en la cama. No paraba de pensar, porqué se pelearían Michael y Jacinto...

Lizaida, después de arreglar la cocina, se sentó en el pequeño escritorio, lleno de papeles, tenía que hacer los ejercicios de Inglés para el día siguiente, y eran bien largos. Su obsesión de aprender rápido no desfallecía; más aún, acostumbraba adelantarse estudiando la siguiente lección en el texto que le proporcionaron y estaba dando resultados, pues se le facilitaría entenderla al tiempo de recibirla. Nunca diría a la profesora, ni a nadie: quería impresionar. Se pasaba horas delante de la televisión sólo para tratar de comprender y afinar el oído, lo que más le gustaba eran las noticias en el canal ocho, porque las escribían en la pantalla simultáneamente con la voz. Llevaba más de doce meses en Ottawa y sólo cuatro como residente legal en el País. Los recuerdos de Cuba se iban desvaneciendo por acción del tiempo y por las preocupaciones, al tratar de sobrevivir desde que pidió asilo como refugiada. Ella defeccionó de la comisión técnica-agrícola con la que llegó a Canadá. Ahora, el compartir su vida con Goyo, pasara lo que pasara, era el mejor estímulo que tenía para seguir adaptándose a su nueva vida.

Por la mañana Goyo se levantó resuelto a hablar con su amigo Jacinto, iría al 201 para averiguar. Y así lo hizo. Jacinto le dijo, "ya ves, al Michael se le perdió la bicicleta y se le ocurrió que yo la tenía, el escándalo que armó, y al insultarme, pues yo me lo cargué con un trompadón, y se armó la pelea. Le dí duro y parejo, hasta que nos separaron, mira su ojo derecho, para que se acuerde de mí! Y él tiene doce, un año mayor que yo. No era la primera vez que Jacinto se metía en una pelea, ya le había mencionado Lizaida que los chicos del edificio se peleaban frecuentemente; el turno de Goyo llegaría, y recibió la advertencia de su Mamá de que evitara tratos con el Nicaragüense, que ya tenía fama de pendenciero.

Al llegar al Colegio el día siguiente, el profesor Savage se le acercó con Pancho, el joven mejicano como intérprete, para decirle que el Principal lo esperaba a las quince horas, explicando que el Principal era el Director del colegio.

A Goyo le entró miedo, era la primera vez que lo citaban, él había oído la palabra 'principal' y pensó que así deberían llamar la puerta grande de entrada, y ahora resultó ser que era una persona. Y eso de las quince horas, no lo entendió.

El despacho del Director le pareció como una de esas oficinas del Gobierno

Cubano a donde había entrado con su tío en la Habana, con escritorio metálico, un mesa para conferencias, varias sillas, pero allá sin computadora. El Director, alto, flaco, con barba, de edad indefinida, y con un mirada amable; y a su lado un señor rechoncho, bajito, muy solemne, con cara de latino, quién se presentó como el intérprete, y dijo a Goyo, "Bueno, Gregorio, yo soy la voz, quiero decir que paso al Español lo que dice el señor Johnson, y lo que tu dices al Inglés, tranquilo."Sorprendido de oír (por primera vez) en la escuela su nombre propio, escuchó al intérprete decir lo siguiente, "Gregorio, has venido aquí a tener una charla conmigo, lo hacemos con alumnos como tu que se inician en nuestra escuela, y especialmente cuando comenzamos a tener quejas de ellos. La madre de Kevin, tu amigo, llamó para informar lo de ayer tarde, ahora, puedes explicar ¿Porqué se quedaron ustedes jugando béisbol? Goyo no tenía explicación que dar, para él fue normal, entonces contestó, "A Kevin le gusta el béisbol, como a mi, ya no había clases, no estaba lloviendo, el bus se podía ir sin nosotros, y mi Mamá al no llegar yo, seguro se imaginaría porqué, y vendría a buscarme. Mientras ella llegaba podíamos jugar."

El Director dijo: "Gregorio, tu madre tuvo que venir desde lejos, la madre de Kevin también, ambas se preocuparon, causaste un problema, aquí no se acostumbra eso, es romper la disciplina de la escuela, y es una falta de consideración con tu Mamá y con el conductor del bus, ¿Entiendes lo que te digo? Goyo dijo, "Sí, Señor", al oír la traducción. "Y entonces", prosiguió el señor Johnson, "Imagínate que a todos los alumnos se les ocurriera hacer lo mismo, ¿que pasaría?" Goyo se limitó a contestar, "pues formaríamos un equipo que seguro sería el mejor" Ante tal razonamiento, el Director, perplejo, concluyó que la mentalidad del Cubanito era diferente, y habría que cambiársela con paciencia y mucho trabajo, y dió por terminada la entrevista. Además, pensó para sí. ¿Qué tal que este joven hablara Inglés? - Lo habían admitido como asistente para que se habituara al colegio y aprendiera el idioma, pero sin exigencias académicas - los líos que provocaría, y el mal ejemplo que daría, ojalá que cuando hable Inglés haya cambiado.

Al volver al hogar, Goyo le contó a su Mamá. "El Director me pareció buena persona, hubiera podido castigarme. En la Habana hubiese sido diferente, quizás me hubieran suspendido por una semana."

A las nueve de la noche vino al apartamento Herminia, la mamá de Jacinto. Una señora pequeña, descuidada, afanosa; quería contarle a Lizaida todo lo que pasó después de la pelea de su hijo mayor con el chico Canadiense. La habían llamado al respecto de la oficina de ayuda para los niños, y le hicieron una cita a ella y a Jacinto; estaba preocupada, aunque la bicicleta la encontraron y los chicos ya se habían amistado. Y dijo, "el Padre de Michael vino, buscando al Papá de Jacinto; al enterarse de que yo vivo sola con mis cinco hijos, sin marido, dió media vuelta y se marchó, advirtiéndome que la autoridad competente se pondría en contacto con nosotros" Prosiguió "Yo llamé de inmediato al hermano Rafael, el Pastor de mi Iglesia, y lo enteré de la situación. Me dijo que eso era de rutina, que me calmara, él me enviaría otro de los hermanos para confortarme y que el domingo, al ir todos al oficio, personalmente me escucharía y me aconsejaría. Ha! A propósito, Lizaida, me pidió que les dijera que los espera el domingo conmigo, a ti y Goyo; es hora de que vayan, fíjate que ellos son tan buenos. Yo no sé que sería de mí sin mis hermanos! "

Goyo escuchó a doña Herminia, y cuando se fue preguntó a su Mamá. "¿Cuantos hermanos tiene Herminia?" Ella contestó "Ninguno, así llama a sus compañeros de Iglesia. "¿Y porqué, si en realidad no lo son?" refutó Goyo. La invitación del Pastor ya la había cursado Herminia antes, fué lo primero que les propuso al llegar Goyo de la Habana y conocerse por intermedio de Jacinto. Lizaida no le había puesto atención, pero ahora pensó, sería interesante saber lo que diría el Pastor a Herminia, y conocer la Iglesia.

El resto de la semana transcurrió sin incidentes; el viernes, al bajar la temperatura a cuatro grados centígrados, por primera vez Goyo resolvió hablar del frío que sentía, no lo había hecho, para no preocupar a su Mami, así la llamaba cuando estaba de buen genio. Y le dijo: "Mami, verdad que debemos ir a la Iglesia bien vestidos, eso me dijeron mis amigos, ellos se ponen lo mejor que tienen; además, estoy sintiendo que las piernas se me congelan, necesito unos pantalones mas gruesos y algo para la cabeza y las manos, Lizaida contestó "Tienes razón, mañana antes de medio día iremos al Salvation Army, y te compraré algo, de todas maneras necesitas ropa apropiada para el invierno", "¿Cuál invierno Mami, acaso hace más frío que ahora?" Qué tu dices, esto no es nada, espera a Enero y Febrero!" Goyo se quedó mirándola, y preguntó:"¿Y qué es eso de Salva que…?" "Hijo, es el ejército de la salvación" "Mami, será de la complicación, según mi Tío, cuando el ejército interviene en Cuba, todo se complica; y si venden ropa, toda debe ser de color verde olivo."

El sábado, Lizaida y Goyo fueron caminando desde el apartamento al almacén más cercano del Salvation Army, en la Avenida Carling. Ella lo tomó de la mano, era una costumbre que tenía, desde que Goyo era pequeñito y paseaban por el Malecón en la Habana, a la caída de la tarde, mirando al mar, con brisa tibia, acariciadora. De pronto Lizaida, volviendo a la realidad le dijo: "Mira los árboles, ¿Cómo te parecen esos colores amarillos, rosados, dorados, anaranjados? Es lindo, ¿verdad? "Él observándolos fijamente dijo" Sí, Mami, y que rápido cambian, hace unos días no estaban así. ¿Y cómo es el invierno ?" " Pues bien, lo que estás viendo se oscurece, - del color de las fotos antiguas - y las calles quedan blancas mientras cae la nieve sólo por un corto tiempo; luego se vuelven grises y fangosas, llenas de charcos; pero cuando sales de la ciudad y entras en un bosque, allí la nieve permanece blanca, limpia, resplandeciente, y te atrae tanto como el mar, te quieres meter en ella, revolcarte en ella, ya verás cuando vayamos." Goyo comentó con dulzura "Mami, ¿Me acompañaras entre la nieve, como lo hacías cuando íbamos al mar? Me daba miedo, ¿recuerdas?". "Seguro hijo, te prometo."

Después de caminar unos minutos llegaron al almacén, había mucha gente, algunos inclinados sobre los percheros llenos de ropa, y otros mirando la más variada colección de objeto y utensilios. Compraron una chaqueta de invierno acolchada y con capuchón; dos

pantalones gruesos, uno estilo vaquero, y el otro formal para ciertas ocasiones; un suéter; tres camisas de manga larga; unas botas altas, bien forradas; y una cachucha en imitación cuero; no había guates. Al probar todo le quedó bien a Goyo, él era esbelto, delgado y bien proporcionado, con la pinta de un joven atleta. Su color bronceado natural; los esos ojos grandes, castaños claros, penetrantes, le recordaron a Lizaida el Padre de Goyo - que en paz descanse! Ella rechazó de inmediato el recuerdo, no admitía reminiscencias, se había propuesto sólo pensar en el futuro.

Goyo estaba emocionado, contento, y comentó "¡Qué bueno este almacén, mejor que los que tienen sólo para turistas en la Habana, recuerda Mami! Mi tío tenía acceso a ellos y nos llevó una vez." "Goyo, este es nada comparado a los súper almacenes, es más, aquí todo es usado. "¿Cómo es eso Mami? Toda la ropa está intacta, parece nueva, ¿acaso no la quieren? Será que está infectada y quieren deshacerse de ella." "No, no hijo, solamente que en este País hay abundancia y siguen la moda aunque les cueste, es decir, cambiar de vestuario es normal. Pero como también hay pobres, pues no la botan, se la regalan a está institución" "Ya, comprendo, pero entonces, ¿Porqué no nos la regalan a nosotros? "¡Qué te estás poniendo pesado con tantas preguntas! Y qué tu crees, ¿Con que le pagan a está gente que nos atiende? ¿Con que pagan este local ? Ha; me entiendes."

Al día siguiente, domingo, Lizaida y Goyo se aprestaron para ir a la Iglesia; llegaron por ellos en una camioneta para diez personas; Herminia y sus cinco hijos ocuparon buena parte de ella, el conductor se presentó como voluntario para estos viajes y los llevó a buena marcha, felicitándolos como nuevos miembros de su comunidad. A las doce en punto, estaban entrando a una edificación de una sola planta, espaciosa, limpia, con techos altos, y pisos en baldosa. Los condujeron directamente al sitio donde se efectuaría el oficio. Allí había cualquier cantidad de personas, de pie, desde niños de brazos hasta ancianos - un grupo muy heterogéneo - pero con algo en común: el idioma español, hablado con varios acentos y en una extensa gama de tonalidades. Se le acercaron dos mujeres cuarentonas y le preguntaron de donde era, al responder que Cubana, la asediaron con preguntas: ¿Porqué salió de Cuba? ¿Verdad que en Cuba no se permiten religiones? ¿Cuánto hace que usted no entra a una iglesia? ¿Es cierto que el divorcio es automático, basta con solicitarlo?

Lizaida estaba preparada, tales preguntas eran frecuentes, las contestó todas con calma y detalles (quería agradar) y pensando: entre más sepan de Cuba y su cultura más nos comprenderán y mejor nos acogerán. Por el altavoz se solicitó silencio y se anunció la entrada del Pastor.

Un hombre bien peinado, de mediana estatura y peso, con algunas canas, en traje azul de saco cruzado y corbata, subió a la tarima y hablando lentamente, en tono grave, ceremonioso, comenzó: "¡Bienvenidos, hermanos! Por favor, les pido su atención y concentración para que sigan mis humildes palabras, al explicarles la magnanimidad de nuestro Señor al concedernos el privilegio del arrepentimiento. Aquí nos hemos congregado para públicamente implorar al Señor su perdón, porque hermanos...todos somos pecadores: igual cristianos que infieles."

Siguió sobre el tema citando una parábola de la Biblia, y comentándola. El fervor y la admiración en la audiencia crecían, nadie ni siquiera parpadeaba, de pronto el Pastor llegó a un éxtasis y levantando las brazos gritó: "Hermanos, todos a la vez, exclamemos, en voz alta ¡Perdón señor, perdón!" Se oyó el clamor de un coro ensordecedor, repetían y repetían, una histeria colectiva hizo que casi todos lloraran, se escucharon gemidos y sollozos, tres mujeres de edad avanzada se arrodillaron con dificultad, y balanceándose gritaban 'perdónanos, perdónanos...' Algún tiempo después sobrevino la calma; comenzaron los cantos al compás de una guitarra, la gente volvió a sonreír, y al final reinaba un ambiente de fiesta.

Durante la ceremonia Lizaida y Goyo permanecieron impávidos, callados, siguieron todo aquello con asombro. No hicieron ningún comentario. Se dirigieron al conductor de la camioneta para que los regresara, este preguntó:

"¿Y no van a hablar con el Pastor? " Ella dijo, " Está muy ocupado, fíjese, cuanta gente lo rodea." En efecto, alrededor del Pastor se apretujaban más de veinte personas tratando de hablarle, entre ellas Herminia y su hijo mayor.

El trayecto de regreso fue silencioso, Goyo parecía pensativo. Ya en casa, se sentaron en el sofá de la sala, estaban cansados de estar de pie casi hora y media, y empezó otro diálogo, "Mami, ¿quiénes son los infieles?" "Son todos aquellos que no son cristianos, y sabes, globalmente ellos son más numerosos, y llaman infieles a los cristianos." "Entonces, Mami, ¿quienes son los buenos y quienes los malos? "Ninguna relación! Ni los unos ni los otros, cualquiera persona puede ser buena o mala, sin importar el lado donde esté "Y dime, Mami, ¿tu y yo somos pecadores? "Ante algunos cristianos sí, cuando se refieren a algunas acciones o comportamientos que deberíamos evitar - en general con razón - y sucede que a veces no los evitamos."

Lizaida prosiguió, "Y te acuerdas de que el Pastor habló del arrepentimiento, es algo natural, y se puede expresar de diferentes maneras; por ejemplo, tu me aseguraste que no volverías a quedarte del bus en la escuela; para decírmelo, debiste estar arrepentido de lo que hiciste, ¿verdad? "Sí Mamá." "¡Y por ahora, es suficiente! Ve a leer el libro que te dieron para aprender Inglés, no le has dedicado tiempo durante este fin de semana."

Ottawa, Mayo, 1999

FELIZ NAVIDAD
Por Navidad
Como a todos los inmigrantes, el estar lejos de la tierrita en ésta época me llena de añoranza. Pero tranquilos, para eso también hay remedio. Hagamos de la añoranza una fiesta! Reunámonos con nuestros amigos y revivamos esa hermosa tradición. Para ello he aquí algunas ideas:

Jugar a los aguinaldos, acordémonos de "Pajita en Boca", "El Si y El No", el "Dar y No recibir"……

Y de los Agüeros qué? Para la prosperidad y la fortuna, Un baño con champaña a las 12 de la noche. Pero la champaña no está disponible, entonces a las 12 campanadas se debe comer 12 uvas: 6 rojas y 6 verdes. Con cada uva se debe pedir un deseo. También está para la abundancia el comer lentejas el 31 de diciembre. Y claro que nada es completo si no se usa la ropa interior amarilla, para las buenas energías.

Acordándome un poco mas, están esos agüeros no recomendables en Canadá, como el de pasear las maletas alrededor de la cuadra, o el de bañarse en el río mas cercano (que ya será hielo por Navidad), para casarse ese año; o el del sahumerio en casa que mejor no hacer si no queremos celebrar navidad con los bomberos.

Pero el mejor de todos los agüeros es Amor por nosotros y por los demás. Y mejor si es acompañado por una comidita colombiana y cantada de villancicos.

Mayor información en: www.tolired.com/navidad/

LA COMUNIDAD COLOMBIANA: UNA COMUNIDAD VIVA
Por: Maria Teresa García.

El artículo escrito en el periódico anterior me hizo reflexionar sobre un aspecto contradictorio de la comunidad colombiana y es su permanente contraste, pues si bien es cierto que a veces no nos distinguimos por ser precisamente los mas solidarios, fraternos y amistosos con los nuestros, si es cierto que entre otras comunidades de habla castellana se nos reconoce como los mas cultos, familiares, alegres y educados.

Porque teniendo tantas cualidades: inventivos, eufóricos, trabajadores, conversadores, recursivos, luchadores nos toleramos tan poquito unos a otros? .Porque no solo en nuestra propia tierra sino en el exterior nos resulta tan difícil luchar por un bien común?

Está pregunta tiene explicaciones de diversa índole y una de ellas me ha parecido muy peculiar y es aplicable a todos los países que fuimos colonizados por España. En está teoría se decía que nuestra falta de tolerancia nació en la época de la conquista española, pues nuestras culturas Chibcha, Maya Azteca fueron conquistadas por la fuerza. De acuerdo con esto, en nuestros orígenes está el odio y el resentimiento de la india que fue tomada por la fuerza por el conquistador y el odio del indio a quien le fue robada su riqueza.

Como superar esa "rabia interna" ese "canibalismo" del que padecemos, esa falta de reconocimiento del "otro" esa intolerancia, ese desamor? Estamos condenados a seguir de generación en generación a ser el producto de esa relación amor-odio que nos precedió en la conquista?

La comunidad colombiana, es un concepto cambiante y está formada por personas provenientes de diferentes lugares de Colombia, que por una u otra razón vinimos a Canadá a buscar una nueva vida y a encontrar seguramente el logro de metas y necesidades que no fueron dadas en nuestro país, precisamente por está "intolerancia" que nos caracteriza en nuestra propia tierra también.

Sin embargo, cuando entramos en contacto con está cultura Canadiense encontramos valores que nos gustaría mucho tener en nuestra propia patria, como es esa tolerancia por la diversidad, ese respeto por la individualidad , esa pasión por la no-violencia, que uno termina enamorándonos de este país a costa de las otras cosas que extrañamos de Colombia. Y es que ese deseo frenético de está sociedad Canadiense de no excluir a nadie, -que a veces es exagerado- se le empieza a meter a uno por las venas en forma tan inconsciente, que cuando regresamos a Colombia, después de abrazar, visitar, comer y acordarnos de como éramos y hacer todo lo que queríamos, inexorablemente extrañamos a Canadá y nos cuestionamos como es que no podemos vivir así en Colombia?

Pero la realidad es que muchos colombianos al llegar aquí experimentan muchas dificultades y barreras, choque de valores, exclusión y toma algún tiempo visualizar los nuevos valores de tolerancia y convivencia que Canadá nos ofrece, simultáneamente con el de conservar nuestra propia identidad. Por eso tardamos en entender que hablar mal de otro mientras en Colombia es falta de educación, aquí es políticamente incorrecto. De igual forma si en el trabajo no nos entendemos con alguien, ya no podemos decir "o el o yo" porque el empleador o la parte que lo dice puede ser acusado de "discriminación". Por tanto, ambas partes deben llegar a un "acuerdo de co-existencia" dado que los dos tienen el mismo derecho a permanecer, en su puesto de trabajo. Por eso cuando alguien nos haga un comentario sobre algún despropósito de algún otro hagámoslo ver que esa persona seguramente debe estar experimentando esa lucha entre lo nuevo y lo viejo, entre lo que es y lo que quiere ser, entre los valores que desea preservar y los que debe dejar. En otros términos, la comunidad colombiana está compuesta por individuos que están en cambio, y como tal experimentan conflicto y eso no significa que la comunidad no exista, por el contrario: En el proceso, está aprendiendo a olvidar viejos hábito de exclusión y al mismo tiempo a contribuir con sus valores en está sociedad.

Pero además de esa lucha , aquí a los colombianos nos gusta reunirnos con otros colombianos para comunicarnos en nuestra propia lengua, escuchar y hablar sobre temas que nos son afines, perpetuar valores que pensamos siguen siendo validos, reírnos de nuestros chistes y contrastes y ese es el mejor signo de que la comunidad colombiana existe.

Sobrepongámonos a la maldición india y hagámosle honor mejor a aquella teoría universal en la cual no nacimos condenados para odiarnos, sino para buscarnos y querernos.

Receta de Navidad "Llegó diciembre con su alegría...
mes de parranda y animación..."
y con el las deliciosas comidas colombianas:

Natilla

Ingredientes

1 litro de leche
1/2 libra de panela o raspadura, bien quebrada
1 astilla grande de canela
2 paquetes de maizena (fécula de maiz) de 90 gramos c/u

Preparación

Ponemos a hervir un litro de leche, media libra de panela o raspadura, bien quebrada, una astilla grande de canela. Cuando esté hirviendo le echamos 2 paquetes de maizena (fécula de maiz) de 90 gramos cada uno, disuelta en un poco de agua o leche.

Batimos seguido, seguido, seguido y cuando revolviendo veamos el fondo de la olla o de la paila la bajamos del fogón y la ponemos en las bandejas con canela en polvo por encima. Otra manera de saber el punto es sacar un tris del batido, ponerlo en un plato y que éste despegue fácilmente.